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En este episodio estaremos hablando de una verdad que toca profundamente el corazón de toda mamá: cómo descansar en la providencia de Dios en medio de las responsabilidades y los retos diarios. Muchas veces, sin darnos cuenta, vivimos tratando de controlar cada detalle, las rutinas, las decisiones y aun el futuro de nuestros hijos. Pero hoy el Señor nos invita a soltar, a confiar y a descansar en Sus manos soberanas y buenas. Hoy escucharemos a Melysa compartir sobre esto y algunas verdades que han impactado sus años de crianza.
Frases destacadas del episodio de hoy
- Dios es soberano, eso quiere decir que Él controla todo cuanto sucede. Por eso, como hijas de Dios, hemos sido llamadas a vivir una vida de descanso en su soberanía. La Biblia nos habla de que Dios es soberano y está al control de todo lo que sucede. No es posible una vida de gozo y una vida de paz si no descansamos en esa verdad.
- Vivir descansando en el Señor supone un reto enorme para todo cristiano. Pero sabemos que probablemente es en la crianza donde el reto de vivir descansando en el Señor se intensifica.
- Vivir confiando en que Dios está al control de todo cuanto sucede en nuestras familias y a nuestros hijos, descansando en que Su voluntad es buena, agradable y perfecta, no es tarea sencilla para nuestro corazón controlador.
- La Palabra nos recuerda una y otra vez que Dios no solo es soberano, sino que además es un Dios bueno y amoroso que obra siempre en favor de sus hijos. Él es el Dios de toda sabiduría, es decir, que nunca se equivoca o nunca hace nada que no sea lo mejor.
- El evangelio nos llama a depositar toda nuestra confianza en Jesús. Tal vez tú y yo no sabemos cómo se va a resolver la situación que tenemos delante, pero sí podemos descansar en que hay un Dios en los cielos que está al control y que nos asegura que todas las cosas cooperan para nuestro bien.
- Vives en una batalla, pero esa batalla no es contra tu marido, contra tu madre, contra tu suegra, contra los compañeros de clase de tus hijos, ni contra tus hijos. La batalla cristiana es la lucha contra el pecado. Eso quiere decir que tu primer campo de batalla se encuentra en tu propio corazón y es una lucha ardua y constante.
- No existe tal cosa como un día de vacaciones de batallar contra la ira o una semana sabática en mi lucha contra el egoísmo. Es una batalla cuyo final no veremos de este lado de la eternidad, porque mientras estemos en esta tierra quedarán residuos de pecado en nosotras contra los que batallar.
- Como mamá, no solo luchas contra el pecado en tu propio corazón, sino que además tienes que batallar también contra el pecado en el corazón de tus hijos. Por eso les predicamos el evangelio, por eso les enseñamos, los corregimos, los disciplinamos. Así que, debes estar lista para la guerra en todo momento.
- En todo tiempo debes estar en guerra contra el pecado. Pero, al mismo tiempo, tu alma debe estar quieta y reposar en la verdad de que Dios sigue sentado en Su trono y está al control de todo lo que está sucediendo tanto en tu vida como en la de tus hijos.
- Tú no eres Dios y no puedes controlar todo lo que sucede en el corazón de tus hijos, ni las circunstancias y personas que los rodean y los rodearán. Tú no puedes saber cómo y por qué las dificultades que atraviesan hoy cooperarán para su mayor bien. ¡Pero Dios sí lo sabe!
- Él no se cansa como nosotras, no se despista, no está abrumado por tener que lidiar con demasiadas situaciones de forma que se le escapan pequeños detalles. Él es Dios, y para ti, que eres su hija, no solo es Dios; Él es tu Padre.
- Puedes vivir una vida de quietud en el alma cuando crees y descansas en esa verdad. Y desde esa quietud, desde la serenidad y la paz que sobrepasa todo entendimiento, puedes librar la batalla de la fe.
- Vas a batallar, pero ya no necesitas ser la comandante en jefe especializada en controlar cada situación familiar. Ahora tienes al General, a Jehová de los Ejércitos, quien controla y gobierna. Él es quien da las instrucciones y tú solo tienes que seguirlas.
- Quietud no es pasividad y reposo no es dejar que las cosas sigan su propio rumbo sin intervenir. Quietud y reposo es la condición del alma de una mamá que ha entendido bien cuál es su guerra y quién es el General en cuyas filas pelea. Implica ceder el control y recordarle a tu alma constantemente quién es Dios y quién eres tú.
Herramientas dadas por Dios para ayudarnos
- Acude a la Palabra cada día. Ahí podrás encontrarte con el Soberano y recordarle a tu alma que debe descansar. También recibirás las instrucciones para pelear la buena batalla y no perder el gozo en el proceso.
- Busca alguna hermana mayor madura en la fe con la que puedas caminar. Alguien con quien puedas sincerarte cuando estés angustiada o cuando tu necesidad de control esté desatada. Alguien que también te recuerde que estás luchando una batalla de la que ya sabes el final, porque ya Jesús venció la batalla por ti en la cruz del Calvario.
Pasajes bíblicos para profundizar:
«En quietud y en confianza será vuestra fortaleza». —Isaías 30:15 (RV 60)
«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…». —Salmo 46:10(RV 60)
«Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne…». —Efesios 6:10-12 (LBLA)
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