Últimos Episodios 23 de junio de 2026

«Dios..... toc toc, ¿estás ahí?»

Entre mis preguntas y Su voluntad

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Invitada: Alisson Medal

¿Alguna vez has sentido que obedecer a Dios sería más fácil si Él te explicara primero todo lo que está haciendo? Obedecer cuando no entendemos puede ser una de las cosas más difíciles para nuestro corazón. Pero cuando recordamos quién es Dios y lo que Cristo hizo por nosotras, encontramos razones suficientes para confiar y seguir caminando por fe. ¡No te pierdas este episodio!

Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:

Obedecer cuando no entendemos el «por qué»

  • El hecho de que nos cueste obedecer sin entender el porqué pone de manifiesto nuestra naturaleza pecadora y muestra que no estamos confiando en Quien la Biblia muy claramente dice que nos lleva en la palma de Su mano.
  • Cuando nuestra obediencia es a regañadientes y no gozosa, lo que realmente estamos diciendo en nuestro corazón es: «No me interesa confiar ni descansar en que sé que esto es bueno para mí aunque me duela o me incomode, ni me interesa creer que Dios ya tiene un propósito». Esta actitud rompe el corazón de nuestro Padre celestial.

¿Por qué queremos que Dios nos explique todo antes de confiar si ya nos ha demostrado Su fidelidad?

  • La vida del creyente no es solamente obedecer a Dios porque sí, como si Dios nos dijera: «Mira, obedece y punto». ¡La obediencia del cristiano no es a ciegas! Nuestra obediencia descansa en la cruz. El sacrificio de Cristo por nosotras es la base de nuestra obediencia.
  • Jesús obedeció al Padre sin hacer preguntas. Eso no quiere decir que Jesús nunca sintió tristeza. Su obediencia acarreó tristeza por Su pueblo, pero fue una obediencia gozosa, y ese dolor no impidió que dejara de hacer lo que sabía que debía hacer.
  • Nosotras podemos, por el Espíritu, obedecer a Aquel que se entregó por nosotras. Nuestra obediencia a Dios no puede verse limitada a si entendemos o no lo que el Señor pide de nosotras.

¿Es la obediencia sin explicación un acto de fe?

  • Decir que no vamos o no podemos obedecer porque no tenemos una explicación no puede ser una excusa para dudar del cuidado de Dios ni de Sus propósitos, que son siempre buenos para nosotras. 
  • Cuando hemos conocido y probado la bondad, la fidelidad y la gracia de nuestro Dios, por nosotras, ahí es donde entra la fe: «Señor, no entiendo, no le veo sentido, pero yo decido confiar, por Tu Espíritu que me capacita, en que Tú eres bueno como dices ser, en que Tú eres soberano y fiel, así que en eso descanso al momento de obedecer».
  • La fe y la obediencia no son dos cosas separadas; siempre van juntas. Primero viene la fe, la fe de confiar en Aquel que nos ha amado con amor eterno, y luego viene la obediencia, que es la parte práctica de ejercer esa fe: obedecemos porque sabemos en Quién hemos creído.

La manera correcta de responder cuando Dios llama a obedecer aunque no entendamos

  • La obediencia en lo cotidiano se ve en un corazón sumiso y rendido: 
  • Primero a la autoridad de la Palabra de Dios, entendiendo que ella es la que marca el camino a seguir.
  • Y segundo, en sumisión a las autoridades que por Dios han sido establecidas. Esta autoridad pueden ser nuestros padres o pastores y otras figuras de autoridad en nuestras vidas. Porque, al final, es a Dios a quien estamos obedeciendo.

Dos ejemplos de obediencia fiel en la Palabra

  • Daniel y sus amigos (Dn. 3 y 6)

- En vez de amoldarse a las prácticas de los caldeos, en vez de obedecer la ley de postrarse ante el rey Nabucodonosor, ellos fueron fieles a Dios, obedientes a Su ley, aun sin saber si Dios los salvaría o no del horno de fuego; aun sin entender el porqué debían obedecer si el final sería la muerte. 

  • Abraham (Gn. 12 y 22)

- Dios le pidió que lo dejara todo y luego dice que Abraham salió sin saber a dónde iba. Abraham confiaba plenamente en Su Dios porque él conocía a Su Señor. Él obedeció. Más adelante vemos cuando Dios le pide sacrificar a su único hijo, Isaac. Una vez más, Abraham, sin cuestionar a Dios, obedeció.

  • En Abraham podemos ver la fe que precedió a la obediencia. Se dice de Abraham que él era amigo de Dios. Fue un hombre imperfecto como nosotras, con debilidades, luchas y pecados, pero que es recordado por su fe y obediencia a Su Señor.

Reminder 🔔

  • Hay valles oscuros, y muchas veces no vemos con claridad con nuestros ojos espirituales. ¡Pero qué consuelo, qué descanso es saber que Jesús nos lleva de la mano y que delante y detrás nos rodea! Por Su Espíritu que nos capacita, podemos obedecer por fe y con gozo.

Lo que sucede cuando decidimos obedecer confiando en Dios por encima de nuestra lógica

  • Aunque en ocasiones duela e incomode obedecer porque no entendemos o no tenemos todas las respuestas, Dios promete descanso, porque Él no es un Dios indiferente ni frío. Él nunca nos pedirá que hagamos nada para lo cual no nos capacite.
  • Si tuviéramos todas las respuestas o siempre se nos dieran explicaciones para obedecer, entonces la fe no serviría de nada. Se trata de ejercer la fe que nos lleva a la obediencia gozosa aunque no entendamos, porque pertenecemos al Salvador que obedeció con gozo.
  • La oración diaria de nuestros corazones siempre debe ser: «Señor, hoy dame un corazón obediente, un corazón sometido que no depende de explicaciones ni respuestas, sino que depende únicamente de lo que Jesús logró para mí. Enséñame a vivir rendida a Ti, sea cual sea tu voluntad para mí hoy, para que entonces, en consecuencia, pueda vivir una vida agradable a Ti».

Para reflexionar:

  • «¿Quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios? ¿Dirá acaso el objeto modelado al que lo modela: “Por qué me hiciste así?”. ¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honorable y otro para uso ordinario?». —Romanos 9:20-21 (RV 60)
  • «Por el gozo puesto delante de Él…». —Hebreos 12:2
  • «Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará». —Juan 12:26 (RV 60) 
  • «Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en Ti confía». —Isaías 26:3
  • «Porque Mi yugo es fácil, y Mi carga ligera». —Mateo 11:30
  • Obedecer sin una explicación por parte de Dios no es fácil porque mata nuestro orgullo e implica humillarnos, someternos a Aquel que es fiel, bueno y soberano. Aunque no conozcamos todos los detalles del plan de Dios, debemos recordar que nuestra fe no es ciega.
  • La obediencia no se trata principalmente de reglas, sino de relación. Cuanto más conocemos el carácter de nuestro Señor, más podemos confiar en Él cuando no entendemos. 
  • La obediencia puede costarnos comodidad, puede costarnos orgullo, puede incluso llevarnos por caminos difíciles, pero nunca nos llevará fuera de la voluntad buena, perfecta y agradable de Dios.

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