Podcast Aviva Nuestros Corazones

Un cuerpo, un edificio, una familia y una novia

Annamarie Sauter: ¿Es posible que no te guste la iglesia y al mismo tiempo amar a Jesús?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: La iglesia ciertamente tiene sus defectos y sus problemas. Cada iglesia los tiene porque está formada de gente como tú y como yo, pero sigue siendo la iglesia, sigue siendo la novia, el cuerpo de Cristo. Por eso no debemos convertirnos en una generación de consumidores de la iglesia. Personas que van de iglesia en iglesia, y tristemente, en muchos casos, personas que abandonan la iglesia. Porque no podemos amar a Cristo y rechazar a Su iglesia.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Es común desarrollar una mente consumista cuando se trata de la iglesia. ¿Te has visto buscando o comprando la iglesia que provea la mejor mezcla de productos y servicios?

En el programa de hoy, Nancy te brindará una perspectiva importante de la iglesia.

Nancy: Bueno, sé que algunas de ustedes pensaban que esto nunca sucedería, pero hoy llegamos a la sección final del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Hemos estado caminando a través del manifiesto en muchas series durante este año. Y esta es la última sección; hemos llegado a ocho temas importantes. Y desearía que pudiéramos pasar más de un día en cada uno. Podríamos pasar semanas en cada uno de ellos. Y ha sido para mí una verdadera disciplina el descifrar cómo usar exactamente veintitantos minutos para abordar cada uno de estos temas tan importantes.

Pero en nuestro sitio web, www.AvivaNuestrosCorazones.com, hemos provisto algunos enlaces con recursos adicionales, otros programas, otras series que hemos transmitido, libros, cosas que te ayudarán a profundizar en cada uno de estos temas.

Así que simplemente vamos a estar rozando la superficie de estos temas. Pero queremos recordar, que estos son aspectos de ser una mujer verdadera de Dios. Y mientras me he estado preparando para esta sección final del manifiesto, llegamos a algunos temas en los que he dicho: «Wow, esto es muy difícil de enseñar porque sé que no estoy en donde necesito estar en este tema en particular». Y eso es una realidad en mucho de estos temas.

Así que simplemente quiero animarte, porque firmar el Manifiesto de la Mujer Verdadera no es decir que: «He alcanzado esto». Porque ninguna de nosotras ha alcanzado estas áreas. Lo que estamos diciendo es que esto es a lo que aspiramos. Esto es lo que queremos que sea una realidad en nuestras vidas. Y por la gracia de Dios, esto es lo que perseguiremos y esto es lo que buscamos llegar a ser.

Así que hoy llegamos a otra de estas declaraciones en las que nos comprometemos y decimos, «lo haremos». Son cosas que nos proponemos hacer en nuestras vidas. Permíteme leer la declaración de hoy, y luego hablaremos acerca de ella. Dice:

«Estaremos comprometidas fielmente en nuestra iglesia local, sometiéndonos a nuestros líderes espirituales, creciendo en el contexto de la comunidad de fe, usando los dones que Dios nos ha dado para servir a otros, edificando el cuerpo de Cristo y cumpliendo con Sus propósitos redentores en el mundo».

Esta afirmación completa sobre la iglesia local es realmente contracultural, así como muchas de las otras declaraciones en el Manifiesto de la Mujer Verdadera. La iglesia, te hayas dado cuenta o no, ha caído en tiempos difíciles en el mundo evangélico. Se ha hecho una moda hoy en día el criticar a la iglesia.

Y ha habido una oleada de libros en años recientes, libros como, So you Don’t Want to Go to Church Anymore (Así que ya no quieres ir más a la iglesia). Otro llamado Quitting Church (Renunciando a la iglesia). Y otro más llamado Life After Church (La vida después de la iglesia]. Y nos hemos convertido en una generación de consumidores de la iglesia, de los que van de iglesia en iglesia, ofensores de la iglesia y tristemente en muchos casos, en quienes abandonan la iglesia.

Y esto me recuerda una historia que escuché sobre un hombre que estaba varado en una isla en el pacífico durante muchos años. Finalmente, un día vio un barco que estaba navegando cerca y el hombre le hizo señas frenéticas y llamó la atención del capitán. Así que el barco se acercó a la playa y el capitán salió a saludar al hombre varado.

Después de un rato, el marinero rescatista le preguntó al náufrago: ¿Y qué son estas tres chozas que has construido ahí?

Y este hombre le respondió: «Bueno la primera choza, es mi casa».

Y el marinero siguió y le dijo: ¿Y cuál es la siguiente choza?

Y el hombre le contestó: «Es mi iglesia».

Y entonces el marinero le preguntó: «¿Y qué hay de la tercera choza?»

A lo que el hombre respondió: «Oh, esa era a la iglesia que iba antes».1

Bueno, esa más o menos es la imagen de la forma en que la gente funciona hoy en día. Kevin DeYoung y Ted Kluck han escrito un libro fenomenal que recientemente leí, llamado Why We Love The Church (Por qué amamos la iglesia). Y en ese libro ellos dan varias razones por las que los cristianos dicen que están hastiados de la iglesia.

  • Dice que algunas personas dicen que piensan que la iglesia es aburrida.
  • Otros están hartos de la subcultura cristiana anticuada.
  • Mucha gente dice que odia las mega iglesias y algunas de las cosas que las acompañan.
  • Y luego están aquellos que sienten que la iglesia es abusiva, o dicen que han sido lastimados por la iglesia.

Recibí un correo electrónico ayer de una amiga que decía,

«Nuestra iglesia despidió a nuestro pastor principal la semana pasada. Ellos leyeron una carta de los ancianos, que simplemente decía que tenían “una visión diferente”. Muy triste y extraño. La iglesia está en shock y está enojada por cómo esto ha sido llevado a cabo».

Y podría contarles muchas, muchas historias similares. No sé quién tenga la razón, quién esté mal. Pero hay diferentes lados en cada situación, hay personas que sienten que fueron lastimadas por la iglesia. Y otra razón que estos autores dieron sobre por qué a la gente no le gusta la iglesia hoy en día es porque dicen que la iglesia es poco auténtica. La gente solo sigue una mecánica.

Y tú escuchas a mucha gente hoy en día hablar de amar a Jesús, pero que no les gusta la iglesia. Y muchos que no sienten que es importante el faltar a la iglesia. Sienten que mientras pasan tiempo con Jesús, ellos están obteniendo más que estando en la iglesia. Y hay aquellos que dicen que quieren a Dios, tal vez incluso quieren tener comunión con otros creyentes, pero no resisten la iglesia local organizada. Y hay muchos hoy en día que inclusive están desafiando lo que realmente es una iglesia.

Y escucharás a gente decir que una iglesia es simplemente cuando dos o más creyentes se reúnen para hablar de Dios. Ellos pueden hacerlo en un café; o pueden hacerlo en su lancha; o pueden hacerlo en un campo de golf. Pero son dos o más creyentes que se reúnen para hablar de Dios, para adorar a Jesús, eso es una iglesia, dicen algunos.

Bueno, pero el hecho es que si queremos conocer lo que una iglesia realmente es y cómo Dios ve a la iglesia, necesitamos buscar en la Palabra de Dios. Dios nos dice qué es la iglesia y cómo debemos verla. En la carta a los Efesios, encontramos cuatro metáforas para comprender lo que es la iglesia. Y no voy a leer todos esos pasajes, pero las referencias de las que estaré hablando van a estar en la transcripción en nuestro sitio web, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Puedes ir ahí y puedes estudiarlas más detenidamente mientras lees el libro de Efesios.

Leemos primero que nada, en Efesios capítulo 1, en los versículos 22 y 23, y de nuevo en el capítulo 4, en los versículos 15 al 16, que la iglesia es un cuerpo. Es un cuerpo. Y como cualquier otro cuerpo, tiene una Cabeza (con una C mayúscula). ¿Quién es nuestra cabeza? Cristo es la Cabeza.

Nosotros somos creyentes, somos miembros de Su cuerpo. Estamos unidas con Cristo. Estamos inseparablemente conectadas con Cristo, quien es nuestra Cabeza. Y al estar conectadas a nuestra Cabeza, también estamos inseparablemente conectadas a otros miembros de ese cuerpo, a otros creyentes. No puedes estar cerca de Cristo y mantener una distancia del resto de Su cuerpo. De hecho, aprendemos en la Escritura que:

  • La forma en que tratas al cuerpo de Cristo es la forma en que tratas al mismo Cristo.
  • Y que la forma en que ves a otros miembros del cuerpo, en última instancia, habla de cómo ves al mismo Cristo.

Así que la iglesia es un cuerpo.

Luego leemos en Efesios capítulo 2, en los versículos 19 al 22, que la iglesia también es un edificio. Es un edificio. Es un templo. No cualquier edificio sino una clase especial de edificio. También puedes leer esto en 1 Pedro 2:1-8. La iglesia es la morada de la gloria de Dios. Es donde Dios vive. En ese edificio, en ese templo, Cristo de nuevo es la figura prominente. Él es el cimiento. Él es la piedra angular. ¿Y cuál es nuestra parte en ese templo? ¿Cuál es nuestra parte en ese edificio? Bueno, nosotros somos piedras vivas, piedras vivas que forman ese templo. Está siendo formado como la morada para Dios.

Así que la iglesia es un cuerpo. La iglesia es un edificio. Es un templo. Y luego leemos en el capítulo 2, en el versículo 19 de Efesios, que la iglesia es una familia. Hemos sido adoptadas en la familia de Dios. Así que, ¿qué relación crea esto con los demás? Bueno nos hace hermanos y hermanas en esa familia. Estamos conectados con cada uno y estamos ligados a cada uno inseparablemente como parte de la familia de Dios.

Y luego tenemos una cuarta metáfora, puedes leer sobre esto en Efesios capítulo 5, en los versículos 22 al 33, somos una novia. La iglesia es una novia. La novia de Cristo. Casada con Cristo. Eso significa que tenemos una relación de pacto con Cristo y con cada uno.

Así que tenemos estas cuatro metáforas: un cuerpo, un edificio, una familia y una novia. Cada una de ellas es una imagen de cómo estamos orgánicamente relacionadas a Cristo, y un recordatorio de que estar unidas en una relación con Cristo es estar unidas a otros que están relacionados a Cristo. Somos miembros de Su cuerpo. Somos piedras vivas en el templo que Él está construyendo, en el que Él es la piedra principal, la piedra angular. Él es el cimiento, y nosotros somos hermanos y hermanas en la familia de Dios.

Cuerpo, edificio, familia, matrimonio. Son imágenes hermosas. Pero podría también señalar que en todas ellas hay conflictos. Hay problemas. A veces son inmensamente disfuncionales. Pero Él no las abandona solo porque tienen problemas. Y de hecho, a través de toda la Escritura vemos que Cristo ama a Su iglesia, imperfecta y hecha un desastre como lo es a veces, la ama tanto que dio Su vida por ella.

Y me encanta esa estrofa del himno que dice:

«Es Cristo de su iglesia el fundamento fiel,

por agua y la palabra hechura es ella de Él.

Su esposa para hacerla del cielo descendió,

Él la compró con sangre cuando en la cruz murió».

(Por Samuel J. Stone)

¿Crees que Jesús no sabe qué tan mal está Su iglesia? Y aun así Él la ama. Él se compromete con ella, y Él se entrega a ella. Y permanece comprometido aun cuando estropeamos las cosas. Él no abandona a Su novia. No abandona Su cuerpo, Su templo, Su familia.

La iglesia local, que tenemos representada en muchas mujeres en nuestra audiencia, es la expresión local visible del cuerpo, del templo, del edificio, de la familia, de la novia. La iglesia local es ambas cosas, un organismo y una organización. Algunas personas quisieran que fuera una sin la otra. Pero ambas cosas son importantes.

Nuestras iglesias locales consisten en seguidores de Cristo bautizados, que están agrupados en torno a su unidad en Cristo para el crecimiento y misión mutuos. No es solo un grupo de personas con los mismos gustos o desagrados.

Ves iglesias hoy homogéneas, construidas alrededor del mismo grupo demográfico: Por ejemplo: «Vamos a alcanzar a los veinteañeros, o vamos a ir a alcanzar a esta generación o aquella generación». No, eso no es lo que Dios tenía en mente, eso no era lo que Dios pretendía. Dios pretendía que la iglesia fuera el reflejo de la imagen de nuestro cuerpo completo.

  • Necesitamos múltiples generaciones
  • Necesitamos gente con diferentes trasfondos
  • Necesitamos gente con diferentes llamados y etapas de la vida

La gente reflejando lo que el cuerpo de Cristo refleja. Nuestras diferencias. Pero nos unimos porque tenemos un Señor común, un Salvador común, un llamado común: que Cristo sea conocido y extender Su reino en este mundo.

En mi familia, ir a la iglesia no era una opción. No recuerdo que hubiera alguna discusión al respecto. No era un asunto a discutir, simplemente era así. Y estoy muy agradecida por eso.

Estuve pensando durante los últimos días mientras me preparaba para esta serie, sobre las formas en que la iglesia ha sido una bendición para mi vida. Desde pequeña, yo siempre asistía a la escuela dominical, clases para niños, cantaba los himnos—todas las estrofas, escuchaba las oraciones pastorales (que eran tan largas que pensaba que la eternidad había llegado), escuchaba los sermones, participaba de la cena del Señor.

Y no teníamos presentación de Power Point, ni videos. La predicación no era siempre dinámica en términos de modernidad; pero crecimos bajo la ministración de la Palabra, sabiendo que éramos parte de algo más grande que nosotros mismos, y que era algo importante. Crecimos adorando, siendo enseñados y retados, siendo confrontados y animados, y aprendiendo a servir y a dar al cuerpo de Cristo.

Reflexionaba que a lo largo de los últimos cuarenta años he estado en cinco lugares diferentes y he pertenecido a iglesias diferentes—de 400 a más de 4,000 miembros. Cada una de esas iglesias ha tenido sus fortalezas y sus debilidades. Hay cosas de esas iglesias locales que he amado y apreciado, y otras que prefería que fueran diferentes.

He experimentado algunas decepciones y desilusiones relacionadas a la iglesia en diferentes épocas. Pero cuando la veo desde otra perspectiva, me doy cuenta de que hay muchas cosas de esas iglesias y mi experiencia, por las que debo estar agradecida.

Y durante los últimos domingos simplemente he observado a mi alrededor en mi iglesia local, y mientras he estado preparando esta serie, he estado pensando lo que aprecio de ella. Hay varios adultos jóvenes allí. Es una iglesia pequeña. Pero hay varios adultos jóvenes que han crecido en la iglesia, y a los que conozco desde que eran pequeños. Muchos de ellos ahora están comenzando sus propias familias sirviendo al Señor, y cantan en el coro o lideran la alabanza, están involucrados en estudios de la Biblia, están ayudando a guiar a los adolescentes. Y uno de esos jóvenes es ahora un diácono.

También hace unas semanas observé durante el tiempo de adoración y había un joven, un adolescente que su mamá falleció súbitamente hace unos años, y con sus ojos cerrados con ambas manos levantadas al Señor, en la fila de enfrente, aparentemente ajeno a nadie más, él cantaba este coro:

«Solo Tú eres Dios, desde antes del tiempo existir.

Estás en Tu trono, Solo Tú eres Dios.

Y ahora, en tiempos buenos y malos,

Estás en Tu trono, Solo Tú eres Dios». 2

Y cuán precioso para mí fue ver a este joven adolescente adorando al Señor. Él ha pasado por tiempos difíciles. Él sabe acerca de esto, pero él está diciendo: «Solo Tú eres Dios; y Tú estás en Tu trono».

El domingo pasado también tuve el privilegio de orar con una mujer de 90 años, yo me siento al lado de ella, al lado de Jean Murphy. Y ella ha orado por mí por años. Ama al Señor, ha discipulado mujeres, y me ha sido de mucho estímulo. Tenemos también un hombre de 106 años en nuestra iglesia. Y estas personas han sido ejemplos de fidelidad y de la fidelidad de Dios con ellos. Estoy muy agradecida por ellos.

Estoy agradecida por la enseñanza fiel de la Palabra de Dios. Hace unas semanas nuestro pastor de jóvenes predicaba un mensaje y decía: «La vida no se trata acerca de ti, y muchos de ustedes piensan que sí». Y él dijo: «Lo sé porque leo sus cuentas de Facebook». Y dijo: «Necesitan reorientar su vida a Su Palabra» (con S mayúscula). Y eso fue tan directo, tan atinado. Estoy agradecida por este pastor.

También estoy agradecida por los músicos en nuestro equipo de alabanza, por uno en especial. Los veo, pero este hombre es un hombre que hace varios años tuvo una conversión dramática. Su vida ha sido enormemente transformada. Hemos estado orando por la salvación de su esposa. Y él está ahí, con una sonrisa del tamaño del mundo, adorando al Señor. Y cuando lo veo simplemente me siento agradecida por lo que Dios ha hecho, y tengo la carga por ver a su esposa acercarse a la fe. Eso es parte todo de nuestra iglesia.

Hace unos meses volteé y me presenté a una mujer que estaba sentada detrás de mí. La conocí después del servicio. Yo no sabía que ella era misionera, es la esposa de un matrimonio misionero que está en su sabático. Y ella simplemente empezó a contarme su historia, por lo que Dios la había estado llevando, y unas aguas muy profundas.

Y mientras ella hablaba, ella no sabía nada acerca de por lo que yo estaba atravesando. Pero su historia era tan paralela a algunas aguas por las que yo misma estaba atravesando...ella va un poco más adelantada que yo en su viaje. Dios la había visitado recientemente y había derramado gracia en su vida. Y con lágrimas en mis ojos le dije: «No sabes cuánto necesitaba escuchar tu historia. Realmente lo necesitaba». Eso es parte de la iglesia.

La iglesia ciertamente tiene sus defectos y sus problemas. Cada iglesia los tiene porque está formada de gente como tú y como yo, pero sigue siendo la novia, el cuerpo de Cristo. No podemos amar la cabeza y rechazar el cuerpo. En su libro La iglesia viva, John Stott dice:

«Confío en que ninguno de mis lectores sea esa grotesca anomalía, un cristiano sin iglesia. El Nuevo Testamento no menciona nada de alguien así. Ya que la iglesia se ubica justo en el centro de los propósitos eternos de Dios».

Y esa es una buena palabra en una era en la que tendemos a ser tan individualistas, tan independientes de espíritu, de mente tan consumista. Bueno, «¿qué hay aquí para mí? ¿Me gusta eso?» Así es como evaluamos las cosas. Y esa es la forma incorrecta de pensar acerca de la iglesia.

Necesitas la iglesia local. La necesitas:

  • Para apoyo
  • Para estímulo
  • Para rendición de cuentas
  • Para disciplina

Es peligroso estar en un lugar en tu vida en el que no estés conectada a la vida de una iglesia local. Y cuando hablamos de estar comprometida, conectada, no quiero decir simplemente ir y estacionar tu cuerpo en un banco a la primera hora del domingo en la mañana y luego salir de ahí volando y no tener ninguna otra conexión con el cuerpo. Necesitas estar conectada. Necesitas estar enchufada.

Tu iglesia local te necesita. Ellos necesitan:

  • Tus dones
  • Tus oraciones
  • Tu aliento
  • Tu apoyo

No solo necesitamos estar comprometidas sino someternos a nuestros líderes espirituales. Bueno, y ¿cómo se ve eso? Significa que cuando escuchamos la Palabra, nos ponemos bajo la autoridad de la Palabra predicada. No regresamos a casa y criticamos al predicador o criticamos el mensaje.

Decimos: «Dios, te escucho». Puede o no que me guste el estilo de la predicación. Puede o no que haya encontrado algo increíblemente significativo. Pero si tú le pides a Dios que te hable a través de la predicación de Su Palabra, Él lo hará. Y respondemos: «Sí Señor, estoy de acuerdo con lo que le has dicho a mi corazón en el día de hoy».

  • Significa mostrar tu apoyo en dónde sea posible respecto a las decisiones del liderazgo, a menos que sean contrarias a la Palabra de Dios. No ponernos en la posición de criticar o de dar nuestras opiniones.
  • Significa animar a otros a apoyar. O si ellos no están de acuerdo a ir con la gente del liderazgo y preguntar.
  • Significa estar unidos, ser leales, solidarios.
  • Significa algunas veces buscar el consejo de aquellos en posiciones de liderazgo espiritual.

Una de las jóvenes en nuestro staff estaba compartiendo conmigo recientemente que ella está en el proceso de tomar una decisión importante en su vida. Y ella muy sabiamente (porque es una mujer soltera), pidió consejo. Ella está lista escuchando y recibiendo el consejo.

Y nuestra meta mientras nos comprometemos en nuestras iglesias es crecer de manera personal, para luego juntos representar a Cristo y expandir Su reino en nuestro mundo. Y esto no es una opción, si quieres ser una hija de Dios que está creciendo, una mujer verdadera que está logrando Sus objetivos en su vida, ser parte de una iglesia local no es una opción.

Y recuerdo ese himno escrito por Timothy Dwight alrededor de los 1800. Este hombre estuvo involucrado en el Gran Despertar, en el primer Gran Despertar. Y él dijo estas palabras:

«Tu reino amo oh Dios,

Tu casa de oración,

Y al pueblo que en Jesús halló

Completa redención.

Tu iglesia mi Señor,

Su templo, su ritual,

La iglesia que guiando estás

Con mano paternal.

Por ella mi oración, mis lágrimas, mi amor,

Solicitud, cuidado, afán por ella son Señor.

Un gozo sin igual me causa en ella estar

Y estando aquí su comunión anhelo disfrutar.

Yo sé que durará oh Dios cual Tu verdad

Y victoriosa llegará hasta la eternidad».

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth regresará para orar. Ella nos ha estado hablando acerca de la importancia de la iglesia. Hemos visto también imágenes que nos recuerdan que estar unidas a Cristo es estar unidas a otros que también están unidos a Él. Vimos la iglesia como un cuerpo, como un edificio, como una familia y como un matrimonio.

Este mensaje es parte de la serie titulada, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Declaraciones, parte 2». Es la sexta serie que hemos transmitido basada en este importante documento. Si no las escuchaste, encuentra los accesos en la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Una oyente que ha sido bendecida por medio de estas series nos escribió diciendo,

«A mi amada hermana Nancy y a todo el equipo del ministerio Aviva Nuestros Corazones,

Les saludo en el poderoso amor de Jesucristo nuestro Salvador y Señor.

He sido realmente fortalecida y edificada con sus estudios. Espero cada día con ansias mi momento especial con mi Señor muy temprano y luego, el abrir mi correo—y mientras me tomo un té, escuchar cómo Dios me habla a través de ti hermana Nancy, y de todas mis hermanas en Cristo que comparten sus experiencias de transformación y crecimiento espiritual.

Doy tantas gracias al Señor porque a través de este ministerio he podido comprender y disfrutar muchas cosas espirituales y de mi vida como cristiana.

Considero que es tan importante como cristianas mantener con claridad nuestra base doctrinal, por lo tanto, la iniciativa de ustedes de escribir este MANIFIESTO nos hace confirmar públicamente nuestra fe, de forma unánime como iglesia alrededor del mundo. Al leerlo siento que renuevo mis votos con el Señor. No me siento disminuida ni esclava. Todo lo contrario, mi dependencia en Cristo me otorga libertad y la seguridad de que soy tan amada como nunca antes lo fui por otra persona. Siento que confirmó con más seguridad aún mi amor por Cristo y la vida de Él en mí. El expresar este, MI CREDO, públicamente, que soy feliz de haber sido creada por Dios como mujer y manifiesta a todos que estoy completa en Él».

Ella concluye diciendo,

«… En la congregación donde asisto estaremos comenzando un estudio bíblico apoyándonos en el libro, «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres», y antes de comenzar ese estudio todas tendremos una copia de este manifiesto y lo leeremos juntas.

Les cuento además, que comparto estos estudios a través de WhatsApp con un grupo de mujeres y señoritas (más de 50), de diferentes congregaciones, las cuales están muy felices y esperan cada día que yo les reenvíe los estudios».

Wao. Esta oyente nos ha hablado de la libertad, plenitud y abundancia que ha encontrado en Cristo, y lo comparte con otras mujeres. Nos alegra mucho leer testimonios como este.

Como esta hermana, puedes recibir el acceso al audio y a la transcripción de estos programas en la bandeja de entrada de tu correo electrónico. Solo suscríbete a la «Conexión diaria» a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Tu hogar importa. Este comunica lo que crees acerca de Dios y del evangelio. Descubre por qué y aprende a construir tu hogar, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Ahora oremos con Nancy.

Nancy: Oh Señor, cómo te agradezco por Cristo, quien es la Cabeza de nuestro cuerpo y Él es la Piedra Angular, el Cimiento, nuestro Esposo celestial. Y cómo te agradezco por Su iglesia, por Tu iglesia. Oh Señor, es tu cuerpo, somos la novia de Cristo, somos el templo que Tú estás edificando para alojar Tu gloria. Y oro, oh Señor, que nos muestres cómo comprometernos fielmente en nuestras iglesias locales, que nos enseñes a someternos a nuestros líderes espirituales, a crecer en el contexto de la comunidad de fe, y usar los dones que Tú nos has dado para servir a otros, a edificar el cuerpo de Cristo y a cumplir Tus propósitos redentores en este mundo. Oro en el santo nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Diciendo: «Sí, Señor» juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

1 Mikey's Funnies (8-20-02).

2 Copyright 2004 Billy Foote Music (Admin. by Integrity Music, Inc.).

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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