Las mamás necesitan el evangelio

Cuando se trata del ministerio para madres, siempre hay algo que cada mamá necesita. Ya sea que se encuentre en la etapa de criar niños pequeños que no quieren hacer la siesta o en la de adolescentes que luchan para tener un horario más tarde para regresar a casa. Toda mamá necesita el evangelio. Tanto líderes del ministerio como madres serán animadas por la encantadora forma en que Cristina nos apunta hacia Cristo, quien es suficiente en todas las maneras en las que nosotras no lo somos. Comparte esta publicación del blog y participa para ganar una copia del nuevo libro de Cristina: Sufficient Hope: Gospel Meditations and Prayers for Moms, disponible en inglés. - Yamell de Jaramillo

En nuestro ministerio con mujeres que son madres, ¿qué es lo que ellas necesitan? Al considerar temas para grupos pequeños, estudios y oportunidades para ser mentoras de mamás, ¿cuál es su necesidad más grande?

Quizá existe una necesidad en común de aconsejar sobre la crianza piadosa; o probablemente las mamás solamente necesiten ánimo durante una temporada de la vida que es cansada y agotadora en todos los niveles. Quizá la necesidad que las madres tienen en común sea ayudarles a navegar a través de todos los desafíos que vienen con equilibrar el trabajo, la familia y otras demandas de la vida.

Aunque todas estas preocupaciones son importantes y, frecuentemente, se sitúan en la primera línea de la lista de necesidades de todas las madres, lo que más necesitan es a Jesucristo. Necesitan que les señalemos hacia su Salvador. Necesitan la esperanza del evangelio.

Las mamás necesitan las Buenas Nuevas

Todas las madres tienen desafíos y dificultades en la maternidad. Estas varían en grado y duración y cambian de una madre a otra. Una mamá podría tener un hijo con una necesidad especial la cual consume su tiempo y energía. Otra podría enfrentar el desafío de ser madre mientras trata con problemas crónicos en su salud. Para algunas mamás, hay días en los cuales ellas simplemente no saben qué hacer y hay mamás que no tienen la fuerza para hacer lo que debe hacerse. Se sienten tensan y empujadas a ir en muchas direcciones. Todas las mamás tienen días en los cuales ellas simplemente se sienten débiles e insuficientes o días en los cuales la maternidad es extremadamente difícil. 

Pero sin importar cual sea la historia o experiencia de cada mamá, una cosa es la misma para todas: su necesidad de Jesús.

El evangelio son las buenas nuevas de quien Jesús es y lo que Él vino a hacer. La palabra evangelio es justamente eso: «buenas noticias». Frecuentemente, pensamos que el evangelio es la historia de lo que pasó cuando Jesús murió en la cruz por nuestros pecados. Ciertamente no es menos que eso, pero también es mucho más.

El evangelio es la respuesta a nuestro problema más grande y a nuestra necesidad más profunda. Por el pecado, estamos en enemistad con Dios y separadas de Él. Por siglos, el pueblo de Dios llevó a cabo sacrificios para pagar por su pecado. Esos sacrificios apuntaban a su necesidad de un sacrificio final y completo llevado a cabo una sola vez y para siempre. Este vino en la persona y la obra de Jesucristo. Dios mismo se hizo hombre y vivió la vida perfecta que nosotros no podíamos vivir. Él tomó nuestros pecados en la cruz como el Cordero de Dios perfecto en nuestro lugar. El cargó el castigo que nosotros merecíamos. Tres días después, Él resucitó de los muertos porque la muerte no pudo contenerle. Más adelante, ascendió a los cielos donde gobierna, reina e intercede por nosotros. Por medio de la fe en quién Jesús es y lo qué Él hizo por nosotros, somos salvos del pecado y tenemos la esperanza y promesa de la vida eterna. ¡Estas son buenas nuevas!

Sin embargo, no solamente necesitamos las buenas nuevas en el momento de nuestra salvación; las buenas nuevas las necesitamos en cada momento de nuestras vidas.

  • Necesitamos las buenas nuevas cuando hemos pecado, para que podamos volvernos a la cruz y apropiarnos en la confesión y arrepentimiento de todo lo que Cristo ha hecho por nosotros para recibir perdón.
  • Necesitamos las buenas nuevas cuando enfrentamos sufrimiento, para que podamos recordar que no estamos solas, ya que nuestro Salvador es el Siervo Sufriente que enfrentó el más grande sufrimiento para que nosotros no tuviésemos que sufrirlo.
  • Necesitamos las buenas nuevas cuando la vida es difícil y simplemente no sabemos qué hacer, así que podemos volvernos a Él quién es la sabiduría encarnada (Col. 2:3).
  • Necesitamos las buenas nuevas cuando nos preocupamos y tenemos temor, para que podamos recordar que hemos sido adoptadas en la familia de Dios a través de la sangre de Cristo y, por lo tanto, tenemos un Padre en el cielo que cuida de nosotros y satisface todas nuestras necesidades.

Lo que esto significa es que la verdad de quien Jesús es y lo que Él ha hecho por nosotras no solamente nos salva para la eternidad (¡aunque esto ya es algo grande y maravilloso!); sino que también esto transforma nuestras vidas diarias en el aquí y ahora. El evangelio impacta cómo trabajamos, cómo jugamos, cómo interactuamos con otros, cómo enfrentamos desafíos y cómo sufrimos. Transforma cómo respondemos a nuestro pecado y al pecado de otros. Nos da esperanza cuando estamos sin esperanza, paz cuando estamos temerosas y gozo cuando estamos en desesperación

Por esto es que las mamás necesitan las buenas nuevas del evangelio.

El evangelio en el ministerio para las madres

¿Qué significa esto para aquellas de nosotras que servimos en el ministerio? ¿Cómo impacta el evangelio los temas que estudiamos, las discusiones que tenemos y las mentorías que hacemos?

Significa que las buenas nuevas de quien Jesús es y lo que Él vino a hacer debería estar al frente y al centro de nuestro ministerio con las madres. Nuestros esfuerzos en el ministerio deberían estar centrados en Cristo. Todo lo que enseñamos, discipulamos y discutimos debería, en definitiva, apuntar a Él.

Ahora, esto no significa que no hay lugar para hablar acerca de asuntos de crianza. Esto no significa que no ayudemos a las mamás a pensar, de manera práctica, cómo hacemos malabares con todas nuestras preocupaciones y responsabilidades. No significa que no hablemos acerca de sus desafíos de cada día. Lo que sí significa es que necesitamos recordar que el evangelio tiene algo que decir a cada mamá, sin importar sus circunstancias y sin importar su temporada en la vida. En cada momento - gozoso, doloroso, emocionante, rutinario, fácil o difícil - el evangelio les provee a las mamás una esperanza real y duradera. La verdad de quién Jesús es y lo que Él vino a hacer a través de su vida, muerte, resurrección y ascensión se cruza con nuestras vidas diarias y provee la esperanza que da vida, esa esperanza que toda mamá necesita.

Esto significa que el evangelio debería ser el hilo común, que se teje a través de todo nuestro ministerio para las mamás.

Conversaciones centradas en el evangelio con las madres

¿Cómo luce esto en la práctica? Cuando las mamás comparten acerca de los desafíos en su día, nosotras les señalamos hacia la esperanza del evangelio. Podemos hacer preguntas como:

  • En este momento difícil, ¿qué tiene el evangelio para decirte? ¿Cómo lo que Jesús hizo por tí te provee de esperanza en esta prueba en la que estás ahora mismo?
  • En tus debilidades e incapacidades como madre, ¿cómo experimentas de forma real la vida perfecta que Jesús vivió por tí que te provee una esperanza real y duradera?
  • En tus respuestas pecaminosas hacia tu hijo hoy, ¿cómo la muerte sacrificial de Jesús cubre tu pecado?
  • ¿Qué te dice la resurrección de Jesús y su promesa de hacer todas las cosas nuevas acerca de la batalla de tu hijo contra el pecado hoy?
  • ¿Qué le dice el evangelio a tus preocupaciones sobre tus hijos? ¿Cómo puedes encontrar esperanza en tu adopción como hija de Dios a través de la sangre de Cristo?
  • ¿Cómo experimentas la ascensión de Jesús al cielo, donde Él está sentado a la derecha de Dios, cuando todo parece estar yendo por el mal camino y el caos es abrumador?

La verdad es que todas necesitamos el evangelio. Las buenas nuevas nos dan esperanza para la eternidad; pero también son las buenas nuevas para el aquí y el ahora. Al trabajar con mamás, mostremos quien Jesús es y lo que Él vino a hacer. Ayudemos a las madres a encontrar su esperanza real y duradera solo en Él.

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Sobre el autor

Christina Fox

Christina Fox

Christina recibió su título de licenciatura del Covenant College y de maestría en consejería, de la Universidad Atlantic de Palm Beach.  Escribe para varios ministerios y publicaciones incluyendo Desiring God y Gospel Coalition.  Es la editora de un blog de un ministerio de mujeres de PCA y es autora de Un corazón hecho libre: un viaje de esperanza a través de los Salmos de Lamento. (Disponible solo en inglés). Christina sirve en la Junta Directa de Covenant College y dirige el equipo del ministerio de mujeres de su iglesia. Prefiere el café negro y de una cafetera francesa, disfruta las antigüedades, escalar, viajar y leer. Vive con su esposo desde hace 20 años, en la soleada Florida con sus dos hijos